UN SUEÑO REAL

21.03.2020

Para un aficionado de la Real Sociedad debe ser difícil asimilar esta situación. Llegar a una final de Copa redondeando así un año único para que un maldito virus tenga el valor de plantarse aquí y mandarlo todo al traste. Ahora es cuando un verdadero realzale diría "menuda realada".

Pero ahora, dejando de lado la típica broma de turno, ¿puede resultar este parón perjudicial para un equipo que venía haciendo las cosas tan bien? Sin ningún indicio de duda, nada será lo mismo cuando el fútbol vuelva a arrancar, Dios sabe cuándo. La cuestión es si esta situación es capaz de truncar una temporada que estaba al borde de la perfección. ¿Serán los pupilos de Imanol alguacil capaces de afrontar lo que resta de temporada con la misma carga positiva? Porque recordemos que la inercia ganadora que ha venido empujando al equipo desde meses atrás puede esfumarse en un abrir y cerrar de ojos.

A lo largo de estos últimos años, la Real Sociedad ha sido un equipo caracterizado por su buen hacer jugando al fútbol, pero también por su irregularidad. La falta de continuidad en cuanto a resultados, ha provocado que las temporadas finalicen siempre con un sabor agridulce, causando así cierta incertidumbre en la afición txuriurdin. Si sumamos esto a la poca experiencia de los jugadores en este tipo de contextos, se presenta un difícil escenario, teniendo que afrontar la recta final del curso tras este indefinido parón.


Alexander Isak en el partido frente al Athletic Club. Fuente: LaLiga
Alexander Isak en el partido frente al Athletic Club. Fuente: LaLiga

Y tal es la juventud de este grupo de jugadores que a la mínima duda se nos hace difícil no pensar en lo peor. Pero es aquí donde realmente se mostrará el valor de estos jóvenes que han llegado tan lejos por el simple hecho de creer en una idea y luchar hasta el final con el único objetivo de ganar y hacernos disfrutar. Estos jugadores que han escrito otra página en la historia de la Real Sociedad con esfuerzo y sacrificio. Lo que el futuro nos depare no está en nuestras manos, claro, está en las suyas.


                                                                                                                                                 Sean Ituarte.