LA FÉ Y LA ÉPICA CONTRA LA JUVENTUD Y EL DESCARO.

18.03.2020

La garra, el ímpetu, la leyenda. La juventud, la dinamita, la calidad. Adjetivos que describen una rivalidad histórica. Aunque para histórica, la final de la Copa Del Rey, irrepetible e inédita. 

La Real de Arconada, la de Lopez Ufarte y la de Gorriz, la de Nihat y Kovacevic, la de Carlitos Vela y Antoine, la de Xabi Prieto y Aranburu. La Real de las ligas de los 80´. Lejos queda ya aquella Real Sociedad desamparada en el desierto de la segunda división española, y más cerca tienen los txuri-urdines un futuro prometedor, lleno de años en finales y competiciones europeas. Quizás este pasando por un periodo de mejora y maduración, fermentando las bases de un fútbol total. Quizás en la final sufra las consecuencias de la falta de experiencia y un ambiente algo cándido. Pero sin lugar a dudas lo que está haciendo es para quitarse el sombrero. Ha logrado acertar con los fichajes, y también ha conseguido exprimir al máximo las cualidades de la gente de la casa. Le Normand, Zaldua, Aritz, Zubeldia o el capitán Mikel Oyarzabal se han convertido en la columna vertebral de esta joven Real. De la mano de Imanol Alguacil, ex-jugador y hombre de la casa, han conseguido combinar la calidad de jugadores de fuera, como el habilidoso medio-centro Martin Odegaard o la referencia Isak, con la garra de Portu y la experiencia de Monreal. Los fichajes han dado un plus indiscutible al equipo donostiarra, y olvidados quedan ya los desastres de otros años. No se han arriesgado con las contrataciones de eternas promesas como lo eran Theo o Sandro, y han apostado por gente joven y con ganas de triunfar. Pero claro, acaso no se parecen al Athletic de 2012?

Indudablemente ese Athletic tuvo la fortuna de demostrar más que esta gran Real, ya que los leones, comandados por aquel entonces por el técnico Marcelo Bielsa, gozaron de la capacidad de poder competir en la Europa League, firmando un torneo brillante. Eliminaron al por aquel entonces vigente subcampeón de la Champions League, aparte de otros grandes equipos como el Schalke 04 de Raúl o el Sporting de Lisboa de Sa Pinto. Los leones acabaron derrotados en una cruel final. Días después volverían a perder otra final, en ese caso la de Copa frente al Barça de Guardiola. 

Aunque el contexto no sea el mismo, si es verdad que ese Athletic y esta Real tienen ciertas similitudes. Gente joven, como mucha calidad y dinamismo, qué, en el caso de los bilbaínos, acabaron pecando de inocencia en las finales. Sin duda alguna, Imanol reza y trabaja para que no le pase lo mismo a sus pupílos.

Baina, eta Athletic zer?

Simplemente, Chapeau. La experiencia, la garra, el coraje, la lucha y la constancia. No se le pedía más a este Athletic en esta edición de la Copa Del Rey, y sin duda han dado la talla. El rey de copas, el tercer club con más títulos en la historia del fútbol español, el cuarto en la clasificación histórica, el cuarto que más ligas posee, el único junto a Madrid y Barcelona que jamás ha descendido. Historia viva. Nuestro Athletic podría vivir del pasado, pero está mirándole cara a cara al presente, y está cimentando su futuro. Es la octava final en 11 años, y luchará por su segundo título en 5 años. La historia la comenzó Pichichi, la destacó Iraragorri, la hizo legendaria Zarra, la continuó Iribar, la remató Dani, la modernizo Julen y la cabeceo Aduriz. Ahora, buscarán la gloria de la mano de Iker Munian, Iñaki Williams, Iñigo Martínez o Yuri Berchiche.

 Tras tardes de gloria en el viejo San Mamés, el nuevo vivió una de esas noches históricas el 6 de Febrero de 2020. Recién enterados de la clasificación histórica de la Real Sociedad para las semifinales, los rojiblancos saltaron al campo para enfrentarse al mejor jugador del mundo, Leo Messi, y a uno de los mejores equipos de todos los tiempos, el Fútbol Club Barcelona, nuestro eterno verdugo.

 El partido fue cerrado, vibrante, saltaron chispas entre ambos equipos. Uno de estos partidos de toda la vida. Los inmensos esfuerzos de Iñigo Martínez, Raúl García, Yuri o Dani García; la vena athleticzale de Muniain, Ibai Gómez o Aduriz, las paradas de Unai Simón o las 50.000 gargantas de la afición se vieron recompensadas en los instantes finales del encuentro. Corría el minuto 92, el partido estaba encaminado a decidirse en el Extra-Time o en los penaltis, y apareció la leyenda. Dani, Iraragorri, Zarra, Julen, Iribar o incluso el propio Aduriz. Williams fue el goleador, pero todos ellos marcaron en esa jugada. La alegría desbordada, de un Athletic que SIEMPRE aprovecha sus armas y al que NUNCA hay que darle por muerto. Como en la vuelta de las semifinales. Sobre el minuto 81 de encuentro, los bilbaínos se encontraban FUERA de la final vasca. Pero apareció otro santo. El probablemente lateral más en forma de la competición, Yuri Berchiche, mandaba un misil al fondo de las mallas y propiciaba la clasificación de los del botxo. Otra cosa no, pero tras esos dos partidos, y otras dos eliminatorias superadas en penaltis, el equipo de Gaizka Garitano está lleno de supervivientes. SIEMPRE están. Es como aquel amigo o familiar, que hagas lo que hagas siempre va a estar ahí. Malas, buenas, peores o mejores rachas, momentos, temporadas, pero siempre ahí.  Compitiendo, corriendo, luchando. 

Quizás ya han superado ese periodo de aprendizaje que probablemente sufrirán los jugadores de la Real en los próximos años. Está claro que en esta campaña la Real esta demostrando un fútbol mas vistoso y de momento mas eficiente, pero lo mejor que le puede pasar a los leones es que los vecinos se confíen. Es entonces donde son invencibles, cuando parece que están muertos, sucumbidos, derrotados. Pegan un último brinco y atacan a la yugular, y en eso se tiene que sostener el equipo de Gaizka. Aunque esta claro que la responsabilidad de jugar una final es muy grande, y no siempre se impone lo que ha estado pasando. Quizás es el Athletic el que lleve el peso del partido. Quizás sea la Real la que juegue estratégicamente y ataque a la yugular del león. Pero eso son elucubraciones y sin duda en estos próximos meses tendremos tiempo para debatir e imaginar.


Lo que está claro es que será sin duda una final HISTÓRICA, un ambiente único, y un partido vibrante. Ganará al que mejor le salgan las cosas, pero lo que está claro es que los que hemos nacido en Euskal Herria debemos de estar muy orgullosos de esto. Quizás la ganen los de la calidad y el descaro. Quizás los de la experiencia, la lucha y la épica. Pero los que ganaremos en todo caso, seremos nosotros. Los amantes del deporte, la cultura, las vivencias y la socialización. Porque el fútbol, como dijo Valdano, es la cosa más importante entre las menos importantes.


                                                                                                                                                Eneko Erraiz.