EL VALOR DE UNOS COLORES

20.03.2020

La Real Sociedad llegando a una final de Copa. Sí, así es. 32 años han tenido que pasar para que aquel galáctico equipo con los Arconada y López Ufarte renazca ahora en el Reale Arena. Más de tres décadas en las que ha habido de todo. Pero cuando uno dice todo, es todo. Desde subcampeonatos de liga a clasificaciones de Champions o Europa League, un descenso y un ascenso en medio de un caos que parece haber llegado a su fin. Pero, es aquí cuando uno se plantea, ¿podría imaginarse un realzale volver a una final después de todo esto?

Atrás quedan todos esos años de incertidumbre en el que uno no sabía lo que podía llegar a suceder al final de la temporada. Y no hablamos precisamente de épocas ancestrales. Sin ir más lejos, nos encontramos con el curioso caso del señor David Moyes y su maravillosa etapa en San Sebastián. Un hombre con un mínimo de prestigio en Inglaterra se puso al mando de una Real Sociedad que acabó peor de lo que estaba. Gracias y hasta luego Sir. Si seguimos indagando en estos extraños casos, dignos del programa de Iker Jiménez, nos encontramos a Eusebio Sacristán. El técnico con ADN Barça que al menos dejó huella en el conjunto txuriurdin. Una clasificación para Europa League, con un juego brillante, eso es indudable, pero con una idea de juego y filosofía que poco a poco se fue descosiendo hasta que finalmente hubo que tomar medidas. Gracias y hasta luego. Tampoco podemos olvidar el fugaz paso de Asier Garitano por Donostia. El entrenador vasco llegaba tras haberse "salido" en Leganés, con las ideas muy claras. Llegaba el héroe que podía dar a esta Real un toque diferente, esa chispa que hasta hoy en día no se ha notado. En un abrir y cerrar de ojos se convirtió en villano. Gracias y hasta luego, uno más.

Y así, en este interminable bucle, hasta ahora. Atrapados en este círculo vicioso hasta que nos hemos plantado en otra final. Pero parece ser que lo olvidamos todo cuando nos toca hablar de esta Real, como si por un momento no quisiéramos recordar todo lo que hemos tenido que sufrir para llegar hasta aquí. No tendría ni la mitad de mérito todo lo que ha logrado el equipo, Imanol Alguacil, la directiva y la afición, sin echar la vista atrás intentado recordar todos estos momentos que por muy duros que hayan sido han fortalecido nuestro orgullo txuriurdin.

Quizá haya llegado la hora de empezar a darle valor a esta hazaña. La hora de agradecer a este entrenador y a estos jugadores el darnos la oportunidad de ver al equipo en la primera final de nuestras vidas, o agradecernos a nosotros mismos por la incansable fe que hemos depositado en este escudo y en estos colores. Porque ser de la Real Sociedad de Fútbol será jodido, pero es único.

                                                                  Sean Ituarte.