Ejercicio de fe

16.07.2020

La primera final del año se juega hoy, a las 21 horas en el Reale Arena. Anoeta, para los más realzales. La Real Sociedad afronta uno de los encuentros más cruciales de los últimos tiempos, clave para decantar las aspiraciones del club en cuanto a la próxima campaña. 

Hubo un partido en Miranda que marcó un antes y un después en el porvenir del equipo, un paso por tierras burgalesas que sin duda dejó huella tanto en los jugadores como en la afición txuriurdin. Esa clasificación para la final, uno de los momentos más importantes de la última década, fue la consecuencia del trabajo y la unión de un grupo de jugadores, que han mostrado ser algo más que compañeros. Una unión entre plantilla, cuerpo técnico y afición, que brindó al cuadro vasco la opción de alzar un nuevo título tres décadas después. Ese espíritu de equipo grande que ha aparecido por Anoeta durante el curso, y que estuvo presente en Anduva, tiene que reaparecer en la noche de hoy.

En esta ocasión, es un Sevilla con los deberes hechos quien visita a una Real que se lo juega todo. Y eso sobre el terreno de juego se tiene que notar; la Real Sociedad deberá meter una marcha más, aunque tenga innumerables bajas y cuente con 24 horas menos de descanso que los hispalenses. Ese hambre de victoria, de redondear un buen año, de dar una alegría a la afición, se tiene que demostrar durante los noventa minutos del encuentro. Aunque las piernas no den para más, aunque haya que dar entrada a los menos habituales, no hay escusas.

Hoy puede ser un gran día. Todos sabemos que puede serlo cuando sentimos esas cosquillas en el estómago, esos nervios dignos de un partido que significa algo más que tres puntos. Y creedme que con el paso de las horas irán aumentando, hasta que el árbitro dé comienzo al partido y olvidemos todo lo que pueda pasar. Sufriremos, pero valdrá la pena. Porque ser de la Real Sociedad es muy jodido, pero es lo que queremos y sentimos. Nuestro amor por el escudo supera cualquier tipo de derrota, descenso o fracaso, y ojalá los jugadores sean conscientes de ello. Porque al fin y al cabo es una moneda al aire, un todo o nada, pero el sentimiento se lleva dentro y hay que sacarlo hoy.

La garra de Imanol nos guiará.