DÓSIS DE REALIDAD

22.03.2020

"Més que un club". El lema que ha acompañado al FC Barcelona durante sus 120 años de historia. Un lema que poco a poco, con el paso del tiempo, se ha ido convirtiendo en realidad.

Porque es innegable que el club catalán se ha convertido en una de las mayores entidades en el mundo del fútbol. Pero ese ADN con el que tanto se ha identificado, esa identidad con la que ha maravillado allá donde haya ido, parece que se está desvaneciendo lentamente. ¿Coincide esto con los últimos años de Leo Messi? Es la pregunta que se planteará la afición culé, pero honestamente, hay muchos otros factores aún más importantes que este, los cuales están causando mucho más daño en esta incierta situación.

Lejos de quedarse en un hecho futbolístico, la decadencia del Barça proviene de aún más allá. Sigue expandiéndose a pasos agigantados, dejando huella tanto en la directiva como en lo que rodea al club. Sin ir más lejos, este año, en el que ha tenido que lidiar con situaciones un tanto enrevesadas, la directiva del cuadro azulgrana ha dejado mucho que desear. Como viene siendo habitual estas últimas temporadas. Es verdad que, aún errando en varios fichajes, las demás incorporaciones han sido de un gran nombre en el mercado. Tenemos a Antoine Griezmann o Frenkie De Jong, por ejemplo.

Sin embargo, la gestión ha sido nefasta. Y, aunque resulte extraño, todo comenzó en verano, en uno de los casos más conocidos del mercado de la ventana de fichajes estival. En este caso, Bartomeu y su equipo prácticamente "se bajaron los pantalones" con el único objetivo de contratar a Neymar. Aún percatándose de la gravedad del error, la cosa no acaba aquí. Porque todos sabemos que arrastrarse de este modo por un futbolista que ha demandado varias veces al propio club, resulta un poco vergonzoso.

Entrometiéndonos en un tema más reciente, nos encontramos con la destitución de Ernesto Valverde. Un técnico muy querido por la plantilla, que además contaba con la máxima confianza y amistad de su capitán Leo Messi. Tras varios tropiezos y una de malos resultados, fue cesado. Un despido que indudablemente viene ligado al ya mencionado bajón que está sufriendo el ADN Barça durante estos últimos años.

Porque la identidad de este club, el sentimiento, ese "MÉS QUE UN CLUB" del que hablamos antes, no entiende de Cruyffismo, no entiende del tiki-taka, sino que habla de los valores de un equipo que se ha convertido en uno de los más grandes de la historia. Cuando un escudo no se respeta, algo va mal. Y parece que en Can Barça, cuesta abajo y sin frenos.

Sean Ituarte