CHARLANDO CON MARKEL BERGARA

23.04.2020

En mayo del 86 nació en Elgoibar un niño que siempre soñó con jugar en la Real. En su adolescencia, fue dando pasos, quemando etapas hasta plantarse en la élite del fútbol. Hoy, a sus 33 años, puede presumir de una carrera exitosa en el club de su vida, siempre con sus momentos difíciles, claro. Markel Bergara nos muestra su lado más personal, comenzamos.


-Lo primero de todo, ¿qué se te viene a la cabeza al escuchar Real Sociedad?

-En este caso yo pienso en la Real Sociedad y pienso en mi casa. Entre con 11-12 años y me formé como jugador, como persona, y en muchas facetas de la vida me formé allí. Realmente, todo lo que soy consciente desde que soy joven lo he vivido allí, y estoy muy orgulloso de haber vivido mi infancia y todo ese proceso deportivo en este club, porque se transmiten muy bien los valores.

-Llegaste a la Real siendo prácticamente un niño, y pasaste por muchas de las categorías inferiores del club, ¿cómo recuerdas esa etapa de formación?

-Llegué muy pronto, en alevines, al torneo de Canal+, ya que en aquel momento este torneo estaba muy de moda. Empecé a jugar partidos amistosos con el Elgoibar, y tuve la suerte que un ojeador de la Real se fijo en mí. Desde muy temprana edad iba a Zubieta a entrenar, y la verdad es que los recuerdos que tengo de esa época son muy buenas, porque veía el fútbol una manera de disfrutar. Fui dando pasos inconscientemente, disfrutando del juego, fueron años muy buenos y estoy agradecido con toda la gente que formó parte en ese proceso, porque creo que se hizo un muy buen trabajo conmigo y con todos mis compañeros.

-Supongo que en esa época de adolescente también tendrías una cuadrilla, unos hobbies, otro tipo de intereses...¿cómo llevaste el hecho de ser futbolista? Es decir, ¿te supuso algún tipo de barrera a la hora de hacer lo que realmente querías?

-Sí que es cierto que al final el jugar en la Real desde pequeño, lógicamente, tiene muchas cosas buenas pero también tiene sus facetas malas. Un niño muy joven salía de clase a las 16:30h, a las 16:50h cogía el bus y volvía a casa casi a las diez de la noche. Pasaba toda la tarde en función del entrenamiento. Es cierto que tuve la suerte que en casa tuve siempre muy inculcado lo de los estudios, entonces mi madre me ayudó muchísimo, y tuve la oportunidad de sacarlos adelante. Aunque creo que es una dificultad para cualquier niño que está jugando en la Real en este caso. A nivel de amigos, me acostumbré a no hacer la mayoría de planes que hacían mis amigos, porque los fines de semana solía tener partidos o entrenamientos. Pero yo, como disfrutaba tanto del fútbol, es algo que no he echado tanto de menos.

-Antes de dar el salto al primer equipo, tuviste que recalar en el Eibar y en la UD Vecindario, pasando mientras tanto por el Sanse, ¿consideras esos años como experiencias positivas en tu carrera futbolística?

-Sí, es cierto que tras estar dos años en el Sanse, tuve la suerte de entrenar con el primer equipo, pero en ese momento dar el salto era muy complicado. El equipo estaba a un nivel alto, y el club tampoco suponía que estaba tan fuerte para hacerlo. Entonces salí dos años cedido a Segunda División, tanto a Eibar como al Vecindario. Fue el momento en el que realmente di el salto al fútbol profesional, y coincidió con facetas que nunca había vivido. Empecé a ver el rendimiento en el fútbol profesional, lo competitivo que es, y además vi la parte negativa del fútbol, que son las lesiones. Tuve que sufrir lesiones muy graves y aunque futbolísticamente no me fue muy bien, a nivel mental aprendí mucho a cómo llevarlo a cabo el día de mañana.

-En septiembre de 2007 llegó ese paso que tanto esperabas, tu debut en el primer equipo de la Real Sociedad. Supongo que fue un momento especial en tu carrera, ya que suponía tu llegada a la élite del fútbol. ¿Cómo fue tu adaptación al equipo?

Yo siempre considero que he tenido mucha suerte, porque en el momento que llego al primer equipo la Real había descendido, entonces estaba en una crisis futbolística y económica muy grave. Tuvo que hacer una gran apuesta por gente de casa, y estaba yo ahí. No tengo muy buenos recuerdos de esa época, porque la Real tanto socialmente como deportivamente estaba muy convulsa. La afición, el equipo...todo estaba muy crispado. También es cierto que mi aportación al equipo era escasa. Fueron años muy complicados.

-Fueron años muy complicados para el club, también para vosotros los jugadores. Esas temporadas en Segunda División, después de un subcampeonato de Liga unos años atrás...¿cómo viviste esos años de incertidumbre, de dudas?

-Fueron años muy muy complicados. Había una crispación muy grande en el entorno de la Real, había una sensación de que todo estaba mal...tanto nosotros los jugadores como la afición, nadie lo recuerda como momentos positivos, nadie disfrutó de esa época. La Real Sociedad, con todo lo bien que está haciendo las cosas actualmente, tuvo años en los que estaba desestructurada, no estábamos dando el rendimiento que se esperaba, y se palpaba en el ambiente que eran momentos complicados. Para un club como este, que llevaba tantos años en Primera División, fue un jarro de agua fría y creo que los jugadores llevábamos una losa muy grande en la mochila.

-Tras tres campañas en la categoría de plata, llegó el momento que todos esperábamos con ansia. El partido ante el Celta en Anoeta, que finalmente supuso el ascenso a Primera. ¿Fue el momento más especial de tu carrera? Supongo que lo recordarás con inmensa felicidad...

-Ese día pienso que fue un día brutal para todos los que somos de la Real, porque al final todos los jugadores nos quitamos un peso de encima muy grande. Era una responsabilidad enorme dejar a la Real en su hábitat natural, en Primera División, y en ese momento todos los jugadores sentimos una liberación brutal, ademas de la alegría. Creo que ese año, se consiguió una unión entre el equipo y la afición, algo que era impensable años atrás. La ilusión volvió a resurgir, y se dieron pasos importantes para consolidar lo que a día de hoy es la Real. Ahora ves que los jugadores y la afición son uno, y lo bien que los están llevando...

-Más tarde llegó la clasificación a Champions, algo inimaginable para cualquier realzale. Ese año, a las órdenes de Philippe Montanier, el equipo alcanzó un nivel altísimo, y tú fuiste pieza clave en el esquema...¿te imaginabas poder lograr algo así con el equipo de tu vida?

-Ese año fue un año brutal. Al final, después de haber vivido años muy complicados, todo nos salió redondo. Todo el colectivo dimos un nivel muy alto, y sobre todo, después de haber atravesado temporadas tan duras, toda cosa positiva se vive con más euforia. Tanto nosotros como la afición lo vivimos con una exaltación muy grande, porque volvíamos a vivir cosas positivas como estar en Europa con la Real Sociedad. Ese es el deseo de todo jugador que juega aquí.

-Tu etapa en el Getafe comenzó muy bien, eras importante en el esquema de Bordalás, pero todo se torció cuando comenzaron las lesiones. ¿Sería este el único "pero" que le pondrías a tu andadura en el fútbol, que las lesiones no te hayan respetado?

-Es verdad que el último año, entre lesiones y el no tener continuidad con Eusebio, me dijeron que lo mejor era encontrar una alternativa. Tuve la suerte de recalar en el Getafe, y siempre diré que es la mejor decisión que he tomado nunca. Desde el primer momento me sentí muy querido, muy arropado, y a parte de eso futbolísticamente las cosas me fueron muy bien. Hasta que en un momento puntual tuve una lesión de rodilla, y a partir de ahí empezó el calvario que he vivido hasta ahora. Con esa lesión empecé, luego sufrí una recaída, y es la lesión que me ha llevado a dejar el fútbol por desgracia. Aún así, ahora mismo si pienso en el Getafe, las cosas positivas son mucho más grandes que las cosas negativas que he vivido.

-¿Qué le diría el Markel de ahora al Markel de hace 15 años? Supongo que habrás vivido muchas experiencias, habrás tomado algunas decisiones, algunas mejores, otras peores...

-Si miro ahora para atrás, la verdad que estoy muy orgulloso de la carrera que he hecho. Tengo que reconocer que no ha sido una carrera de rosas, ni mucho menos, porque he tenido momentos de dificultades, lesiones, muchas situaciones negativas deportivamente, socialmente...pero estoy muy contento porque ante todas esas adversidades siempre he tirado para adelante, he creído en mi trabajo, en el día a día. Estoy muy orgulloso porque al final, dejar el fútbol en Primera División a mis 33 años, es motivo de orgullo para un jugador como yo, y realmente si miro para atrás siento que lo he dado todo y con eso me quedo.

-Para acabar...¿cuál sería tu mensaje a todos aquellos que sueñan en ser como tú algún día? Teniendo en cuenta que representas los valores de la Real Sociedad mejor que nadie...

-Bueno, sobre todo a los niños les diría que disfrutaran, que no pensaran en ser futbolistas, que no miraran más allá, que no miraran a largo plazo. Me acuerdo que cuando yo era pequeño sólo pensaba en disfrutar y creo que es la mejor forma, tanto para que los padres no metan presión a los niños como para que los niños disfruten del juego. Al final, si las cosas se tienen que dar, se van a dar. Que sean disciplinados, eso sí. Al final creo que yo puedo ser uno de esos ejemplos de que con trabajo se puede conseguir cualquier cosa. Estoy muy orgulloso porque he vivido momentos de todo tipo y siempre he tenido ganas para seguir adelante e ilusión por el fútbol. El esfuerzo, el trabajo...es de lo que más orgulloso me siento, y ese sería mi mensaje para toda esa gente...

Sean Ituarte