CHARLANDO CON CARLOS MARTÍNEZ

04.05.2020

El expreso de Lodosa. Toda una vida en la Real Sociedad. Un cúmulo de experiencias que han hecho que ese joven lateral que llegó tan joven al club, haya evolucionado tanto futbolísticamente como personalmente. A sus 33 años, Carlos Martínez continúa con su andadura en el mundo del fútbol, cada vez más consciente de que pronto llegará la hora de colgar las botas.


1. Así como breve introducción, ¿qué supone para ti la Real Sociedad?

Bueno, llegué con 13 años. Por primera vez me puse la camiseta de la Real en un torneo, y desde ahí, son 18 años ininterrumpidamente en la Real Sociedad, pasando por todas las categorías, yendo a Zubieta día a día. La verdad es que como dije en mi despedida, la Real es mi vida. Más de la mitad de mi vida he estado con este escudo en el pecho, mi juventud, el convertirme en un adulto, mi educación...todo lo he hecho aquí, y es una de las partes más importantes de mi vida.

2. Toda una vida en Donostia, defendiendo los colores de un mismo club, algo que tristemente cada vez se ve menos en el fútbol. No llegaste a ser un "One Club Man", pero tu andadura en el conjunto txuriurdin es de admirar. ¿Te sientes orgulloso de haber podido jugar todos estos años en un club de tal calibre?

Yo creo que orgulloso es una palabra que define bien el sentir de uno después de haber estado tantos años en un club como la Real, de haber estado once temporadas en el primer equipo. Sobre todo esas primeras temporadas que fueron tan duras con el equipo en Segunda, y ese ascenso, creo que fue un gran punto de inflexión para que el club siguiera adelante y esté donde está a día de hoy. Ha sido un placer poder disfrutar estos años tan buenos de la Real, y sí, orgulloso es una palabra que definiría bien lo que siento.

3. 11 temporadas se dicen pronto. Como cualquier futbolista, habrás atravesado mejores y peores momentos, ya que el deportista de élite está sometido a una gran presión. ¿Crees que todo ese sufrimiento ha merecido la pena?

Es una parte de este deporte, ¿no? Ese sufrimiento de las lesiones, el sufrimiento de que los resultados no vayan como uno espera, la presión que al fin y al cabo tiene cada uno de los jugadores...es algo con lo que hay que convivir. Está claro que es muy importante, sobre todo también a nivel emocional, pero a lo largo de tantos años hay momentos buenos, malos, y la verdad que haciendo un resumen los buenos superan por mucho a los malos. He tenido momentos complicados con lesiones, esos años en Segunda donde el club no estaba muy bien. Incluso la intervención del club por los temas económicos, creo recordar que fue con Badiola. Son muchos años, muchos momentos...

Los primeros fueron un poco duros pero a partir del ascenso llegaron la Champions y la Europa League. Pero creo que ahora mismo el club está en una situación muy diferente, no como cuando ascendimos, que el objetivo era mantenerse. Ahora ya es entrar en Europa, y como este año, la posibilidad de obtener un título cuando el fútbol se reanude.

4. En 2007 llega tu primera aparición en el primer equipo, en aquellos años de crisis que tanto hicieron sufrir, en Segunda División. ¿Lo recuerdas como algo bonito o no le das demasiada importancia?

Sí, la verdad es que me tocó subir. Siempre he creído que fue muy importante el descenso el año anterior para que, tanto yo como otros compañeros, tuviéramos la posibilidad de hacer la pretemporada con el primer equipo. Luego cada uno tuvo distintas suertes, pero ese descenso, a nivel económico...mucha gente salió, y se apostó por la cantera. En el filial estábamos respondiendo muy bien, haciendo buenos años, y al fin y al cabo esto es el fútbol. Una mala noticia para unos jugadores se convierte en buena para otros. Además pude convencer a Chris Coleman, que era el entrenador, a Salva Iriarte, que era el director deportivo, y estaba muy contento. Fueron tres años en Segunda muy duros, y creo que aquel partido en Vitoria fue el peor recuerdo que tengo, pero tuvimos la suerte de ascender en Anoeta. Ese partido contra el Celta es el mejor recuerdo que tengo de esos once años en el primer equipo.

5. Ya consolidado en el once titular, fuiste uno de los artífices de ese ascenso que tanto ansiaba tanto el equipo como la afición. Uno de los recuerdos más especiales de todo realzale, aquello fue como tocar el cielo de nuevo. ¿Qué significó para tí?

Sin duda, como he dicho antes, para mí es el mejor recuerdo por muchos motivos; a nivel personal fue un gran año para mí, jugué muchos partidos, me encontré muy bien, y a nivel personal fue muy positivo. A nivel personal fue muy positivo, tanto para la confianza, para todo en general. Y a nivel de club fue un paso importante, salir de Segunda, volver a Primera, que es donde el club tení que estar...también el tener más ingresos, sanear el club, que volvieran los grandes equipos a Anoeta. Fue un cúmulo de muchas cosas, y la verdad que ese partido en Anoeta ante el Celta fue increíble. Lo vivido antes del partido, después con las celebraciones...sin duda que hemos tenido que celebrar muchas más cosas pero esa ha sido la más importante yo creo.

6. Has tenido la suerte de compartir vestuario con grandes futbolistas, de altísimo nivel. Pero todos sabemos que en el día a día, siempre hay algún compañero que está ahí para ayudar, que es un verdadero amigo. En tu caso, ¿quién dirías que fue esa persona?

Por suerte me ha tocado vivir muchos años con jugadores de la cantera. Con todos me llevaba y me llevo muy bien. Son muchos años, el primer año sí que me acuerdo mucho de Xabi Prieto, Larrea, Mikel Labaka, Gari Uranga...gente que estaba consolidada en el primer equipo. Me acuerdo que fueron un gran apoyo, eran canteranos que ya sabían lo que era vivir eso. Me sentí muy cómodo y me siento muy agradecido. Fue un apoyo importante para mí. Luego, a lo largo de los años no me podría quedar con una sola persona. He convivido con mucha gente, que más que compañeros han sido amigos, y casi hasta familia. Y cuando todo esto acabe van a seguir siéndolo, porque durante todos estos años hemos mantenido la amistad y eso va a seguir siendo así.

7. Llegó el momento de decir adiós a la que fue tu casa durante tantos años, algo que coincidió con la retirada de Xabi Prieto. El día de tu despedida, junto al eterno capitán, fue algo muy emocionante para todo aquel que acudió a Anoeta. ¿Uno de los momentos más especiales de tu carrera?

La despedida fue a nivel personal, el ascenso es más a nivel colectivo. Fue un día muy especial, tuve la suerte de poder despedirme con el mejor jugador que ha dado la Real Sociedad en las últimas décadas, que fue Xabi, además de un gran amigo y compañero. La verdad que el día fue muy bonito; pudimos salir a jugar, ganamos, con todo lo que el club preparó. Fue un día muy especial y eso sí que me va a quedar ahí para toda la vida.

8. Tras varios años en un segundo plano, en el que lamentablemente tampoco te respetaron las lesiones, tuviste que buscar una alternativa, y la encontraste en Oviedo. ¿Cómo recuerdas esa segunda etapa en Segunda División?

Tras dejar la Real hubo momentos de pensar qué hacer. Tras el último año, con el cruzado tocado, la cabeza ya estaba en otras cosas, y tuve un momento de dudas sobre qué hacer. No me apetecía mucho seguir jugando pero por otro lado todavía era relativamente joven, y me animé a buscar algo nuevo, y la verdad que al final, tantos años en San Sebastián, con la familia...el hecho de salir fue complicado. Luego cuando sales y te asientas todo es mejor. Tanto yo como mi familia estuvimos muy a gusto. Tuve un comienzo complicado con un par de lesiones, pero en la segunda vuelta me encontré mejor jugando.

El año acabó, estuve sólo un año allí, y desde que salí de Donostia el fútbol lo veo de otra manera. Uno ha vivido muchas cosas, y va perdiendo cosas a lo largo de los años. Estuve en Oviedo, este año me marché a Burgos, otra situación totalmente diferente en Segunda B. Estuvimos hasta enero, hasta que las cosas no fueron bien y salí de allí. Ahora llevo un tiempo entrenando en Irún, hasta que ha llegado esta pandemia, pero cuando todo vuelva a su cauce la idea es seguir entrenando y jugando. Pero lo que tenga que ser, será en casa.

9. Siempre has sido un jugador muy querido y respetado por la afición. Tu entrega y tu sacrificio por este escudo han hecho que la grada de Anoeta te tenga mucho cariño. ¿Te sientes agradecido por ese apoyo que has recibido durante estos años?

Sí, me siento muy afortunado de cómo me ha tratado la afición desde el principio. No sé si es por darlo todo en el campo, pero siempre me he sentido muy querido. Todo jugador lo intenta dar todo, algunas veces sale mejor, otras peor, pero yo siempre me he sentido querido tanto en Anoeta como en la calle. Ahora la gente me sigue tratando con mucho cariño. Hemos pasado momentos inolvidables y por suerte he tenido ese handicap a mi favor, el que la gente siempre me haya apoyado y tratado bien. Al final eso para un jugador es muy muy importante y estoy muy agradecido.

10. Y para acabar...a tus 33 años, con toda una vida por delante y tras muchos años de sacrificio, ¿qué será de Carlos Martínez?

Esa pregunta ya lleva un tiempo rondando en mi cabeza. Al final, como he dicho, me quedan unos años de fútbol pero cada vez más consciente de que son menos y que todo llega. En ese aspecto, uno ya está pensando en qué hacer. Al principio no lo veía, pero ahora a intentar sacarme el curso de entrenador, y un poco tirando por ese camino. A parte de eso, son muchos años de fines de semana ocupados, veranos cortos, y cuando acabe quiero tener más tiempo libre para la familia, para los amigos y disfrutar de cosas que cuando eres un profesional no puedes hacer. La idea es disfrutar y seguramente ir a Anoeta pero de otra manera, a animar, a sufrir desde fuera y a disfrutar.

Sean Ituarte